El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Eventos

«  
  »
D L M M J V S
 
 
1
 
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
 
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
 
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
29
 
30
 
31
 
 
 


Palabras Clave

Historia

Se inició como CEDEPAS en la región central del Perú (Huancayo) en 1984. La institución ha transitado por tres períodos quinquenales en los que se puede dividir la trayectoria de la institución:

1. La etapa inicial, entre 1990 y 1995, caracterizada por el enfoque que denominamos desarrollo integral alternativo.
2. La segunda etapa, entre 1995 y 2000, consistente en la búsqueda de la eficiencia productiva y la planificación concertada del desarrollo.
3. La tercera etapa, que se inicia en el 2000, orientada por el desarrollo basado en la integración estratégica social y económica en amplios espacios.

Un breve examen de cada una de ellas puede ilustrar sobre sus contenidos, virtudes y limitaciones de manera que podamos abordar luego la definici ón de los fines y objetivos del presente Plan Institucional.

La opción por el desarrollo integral alternativo (1990-1995)

La institución inicia su trabajo en el departamento de Cajamarca con dos tipos de actividades: La ejecución de proyectos de alcance distrital y en micro cuencas restringidas, teniendo los proyectos Alforja I y II ubicados en el distrito de Magdalena como los más representativos. Y la intervención en ámbitos mayores mediante proyectos de carácter regional y de cuencas hidrográficas amplias, es el caso del Proyecto de Apoyo Regional (PAR-Cajamarca) ejecutado conjuntamente con un grupo de instituciones de la zona, abarcando ocho provincias, así como las acciones iniciales de manejo de la cuenca alta y baja del Jequetepeque en sus regiones de sierra y costa.

La forma de abordar el problema del desarrollo incluyó una estrategia doble: Por una parte, se tomaron en forma integral los aspectos de producción agropecuaria, manejo de recursos naturales, fortalecimiento organizativo, saneamiento ambiental y prevención de la salud.

Por otra parte, en medio de esta integralidad, se otorgó un especial énfasis a los aspectos de manejo de los recursos naturales.  Así, la perspectiva agroecológica y el enfoque del manejo de cuencas hidrográficas adquirieron un peso privilegiado.

Se trató de una perspectiva basada en los criterios de apoyo a la población rural en múltiples aspectos con el fin de mejorar sus condiciones de sobrevivencia. Se buscaban márgenes pequeños de rendimientos productivos y un tipo de desarrollo de carácter alternativo-ambientalista, opuesto en cierta manera a las formas mercantiles y capitalistas imperantes en los sectores modernos excluyentes.

Los resultados no fueron despreciables, especialmente en el primer tipo de trabajo, mediante el cual se logró una notable mejoría productiva de muchas familias y grupos de pequeños campesinos, se introdujeron nuevas especies de mayor productividad y rentabilidad en la cédula de cultivos, se cubrieron más de un centenar de hectáreas de áreas reforestadas, algunas decenas de grupos de agricultores conservacionistas, se introdujeron los primeros sistemas de riego presurizado que tienen una rápida difusión y se multiplicaron los caseríos que disponen de sistemas instalados de agua potable a domicilio. Menos exitosos fueron las acciones de planificación concertada a nivel distrital y en la cuenca mayor del Jequetepeque debido a la presencia de condiciones internas y externas aún inmaduras por entonces.

La reflexión sobre esta primera experiencia, no obstante los avances en el trabajo localizado, arrojó balances negativos en la relación costo/beneficio, tanto desde la perspectiva de los productores beneficiados como de la institución promotora. Los primeros sintieron que sus ganancias no eran suficientes como para compensar los esfuerzos que realizaban.  En lo económico, sus productos no lograron compensar sus costos debido a ventas desventajosas y en lo social y ambiental, los beneficios obtenidos requerían de aportes grupales e individuales muy elevados. La segunda sentía, igualmente, que desplegaba demasiado contingente de personal y costos de operación para obtener impactos limitados en magnitud, así como sólo en espacios reducidos.

Se advertía que de esta manera la superación de la pobreza y la exclusión en forma trascendente era una tarea muy ardua. Era necesario revisar no sólo la economía de los proyectos, sino también los criterios de orientación.

La opción por la eficiencia productiva y los planes concertados (1995-2000)
Las inquietudes de la institución por lograr una mayor eficiencia en su trabajo se expresan en la formulación de una perspectiva de trabajo distinta que logra definirse en el año 1995. Ésta recomienda una actitud más agresiva en los aspectos productivos, optar por actividades más efectivas en lo ambiental y una intensificación de la participación social en los planes locales de desarrollo.

Espacialmente la institución abre nuevos frentes de trabajo ampliando su intervención en el distrito vecino de Chetilla (Cajamarca) y los cuatro distritos de la provincia de San Pablo. En todos ellos se emprendieron proyectos de crédito y asistencia técnica en líneas seleccionadas de producción de mayor potencialidad (ganadería lechera, yerbas aromáticas, paltos, uva y chirimoya), se dio especial énfasis a la promoción del riego presurizado y la organización social para el manejo del agua y se impulsaron los talleres participativos para la elaboración de planes locales de desarrollo y la constitución de Comités de Desarrollo y Mesas de Concertación en cada uno de los seis distritos.

Los equipos de trabajo iniciaron con ello un proceso de especialización profesional y afinamiento de sus destrezas hasta llegar a niveles de liderazgo que les permite construir, en el aspecto técnico, una imagen de amplia confianza dentro y fuera de los ámbitos de trabajo. Se agrega a ello, la intervención de la institución en forma concertada y en colaboración con un numeroso conjunto de instituciones particulares y estatales que tienen presencia en la zona. Todas ellos tienen participación directa en los talleres distritales y mesas de concertación.

El mejor resultado obtenido en esta etapa es un alto grado de movilización de la población de manera que se eleva su participación en las decisiones y la ejecución de proyectos de diversos tipos, apoyados financiera y técnicamente por varias fuentes oficiales y con la cooperación internacional.

No obstante, en varios aspectos de esta etapa se observan resultados, si bien más avanzados en relación a la primera, todavía limitados en cuanto a los impactos finales.  Los avances en la tecnificación de los sistemas de riego son importantes, pero requieren de mayor tiempo e inversión para consolidarse; es más, deben estar acompañados de beneficios productivos claramente estimulantes.  La movilización por los planes concertados resulta frustrante por su escasa operación práctica y mucha dependencia en el apoyo externo, quedando finalmente como buenos documentos elaborados en función del entusiasmo momentáneo.

Por su parte, la promoción productiva afronta todavía el mismo problema de desbalance económico: es cierto que se ha incrementado la productividad en la mayor parte de los casos gracias a la asesoría técnica ofrecida, pero ellas arrojan baja rentabilidad debido a los bajos precios de venta.  Esto se debe principalmente a que los productos no alcanzan los niveles de calidad que exige la demanda en el mercado. Ha ocurrido que se puso especial atención a los aspectos de rendimiento productivo físico expresado en kilos por hectárea, sin tomar en cuenta las características cualitativas de presentación de los productos. No se disponía de la información respecto de las condiciones de la demanda, ni se contaba con los vínculos con los agentes claves para una buena comercialización.

La institución afinó sus capacidades y destrezas, logró movilizar y beneficiar mejor a varios miles de familias de agricultores y pobladores de las pequeñas ciudades.

Sin embargo, su estrategia de trabajo mostraba algunos vacíos cruciales que aún le impedían una mayor efectividad. Ellos deben ser identificados a la luz de la experiencia y un mejor entendimiento de las relaciones del mercado.

La opción por la integración estratégica económica y social (2000-2005)

La institución pronto entendió que se requiere de una mejor comprensión de los varios aspectos componentes de un trabajo de mayor trascendencia:

1. Los aspectos comerciales de la promoción productiva, así como el rol que cumple el mercado en el logro de la eficiencia económica de los productores.
2. El rol que puede cumplir una mayor integración de los productores en las relaciones de mercado y la vida política regional en los procesos de reducción de la pobreza y de los sectores excluidos.
3. Los nuevos criterios y formas institucionales de tratamiento articulado de los aspectos económico, ambiental y organizativo.

El concepto que puede sintetizar mejor una respuesta a estas inquietudes es el de la búsqueda de la integración mediante la constitución de alianzas estratégicas entre los diversos actores de la sociedad en los procesos de desarrollo regional.

Se basa en la idea del fomento y generación del desarrollo a través de la construcción de una red de relaciones formalizadas con diversas instancias del entorno local y externo que son cruciales para favorecer el cumplimiento de las metas esperadas.

Esto significa un cambio sustancial de los estilos de trabajo: en lugar de optar por la búsqueda de mejoras por medios propios y aislados, los agentes productivos y ciudadanos excluidos buscan establecer relaciones contractuales y de cooperación a fin de comprometer sus aportes en la expansión de oportunidades y facilitación del acceso a beneficios.

Esta nueva modalidad de trabajo recoge e incorpora conceptos que CEDEPAS ha venido haciendo uso en forma gradual y acumulativa:

1. La búsqueda de la competitividad de los agricultores en la economía regional en lugar de la sobrevivencia;
2. La consideración prioritaria de los criterios de mercado nacional e internacional antes que exclusivamente los de tecnología productiva;
3. El concepto de “corredores económicos” como definición de ámbitos en forma complementaria al de las “cuencas hidrográficas”;
4. La construcción de alianzas estratégicas horizontales y verticales en lugar de la búsqueda de caminos alternativos o de oposición;
5. La concretización del concepto general de desarrollo sostenible con equidad en planes participativos que articulen los aspectos económico, ambiental y social;
6. La incorporación del concepto de responsabilidad social en el quehacer productivo, comercial y político; y
7. El tratamiento sistemático del concepto de gobernabilidad y sus relaciones con los puntos anteriores.

CEDEPAS ha venido aplicando estas ideas con resultados iniciales positivos en instancias de su trabajo.  Tales realizaciones se plasman en los siguientes tipos de vínculos que se promueve entre la población beneficiaria de los proyectos:

* Las “organizaciones económicas de productores” (OEP), que son pequeños grupos de unidades de producción para lograr ventajas económicas en sus procesos de gestión productiva y comercial bajo alianzas estratégicas de carácter horizontal.
* Las “cadenas económicas” que permiten a los agricultores gestionar en forma organizada sus relaciones con el conjunto de actores e instancias institucionales (locales y extralocales), con  las que se deben vincular para elevar la eficiencia de sus actividades económicas.
* Las “sociedades flexibles de compromiso compartido” que consisten en empresas agropecuarias promovidas bajo condiciones de facilitación de condiciones y oportunidades para la atracción de inversiones y compromisos de participación empresarial.
* Los convenios de cooperación interinstitucional entre entidades privadas y estatales para la coordinación y el fortalecimiento de las acciones de desarrollo, la ejecución compartida y concertada de proyectos y la vigilancia de la responsabilidad social y ambiental de los mismos.
* El fomento de la gobernabilidad democrática en las municipalidades provinciales y distritales dirigida a la movilización y construcción de lazos de organización y alianza duradera entre los diversos sectores de la sociedad regional para su desarrollo económico, ambiental y sociocultural.